Asamblea de Mujeres

Arturo Bonin, Aurora Bautista, Chus Lampreave, Queta Claver

Las mujeres de Amanece, que no es poco tienen la sana costumbre de reunirse asiduamente para dilucidar sus problemas personales y sociales. En el pueblo no rige claramente el matriar­cado, pero no cabe duda de que las mujeres mandan mucho y ejercen una influencia notoria en el devenir de la comunidad. Es frecuente en el cine de Cuerda encontrar mujeres más listas que los hombres (recuérdese a Carmen y Marta en Pares y nones o a Araceli en Tocando fondo) y otras capaces de hacerle la vida imposible a sus maridos, como las mujeres del ciego y del maestro de Total. Las hay también que provocan su locura (María Iribarne en El túnel o Luisa en La viuda del capitán Estrada), o que les fuerzan a actitudes contrarias a sus ideas (la madre de Moncho en La lengua de las mariposas), o que se aprovechan de ellos (la mujer de Andrés en Tocando fondo). Y hay también mujeres que ejercen la prostitución y que en sus fugaces relaciones con los protagonistas se ven afectadas de manera distinta. Hay víctimas sorprendi­das en su buena voluntad (la puta de El túnel), que escuchan pacientemente hasta con cariño los relatos de su cliente (la que se acuesta con Bartolomé en La marrana, Shirley en Tocando fondo), que están dispuestas a regalarles un polvo a los moribundos que se recuperen (Mer­cedes en Amanece, que no es poco) o que les hacen llegar al éxtasis erótico (la puta de Ruy en La marrana). Y el mismo Dios Padre, que ha elegido a una mujer para que encarne la Ira Divina, busca una madre virgen para encarnar a su segundo hijo sin conseguir encontrarla. Con la Virgen María se rompió el molde. Todo ello conforma un panorama femenino en la obra de Cuerda que rozaría la misoginia, si no fuera porque su descripción de los personajes masculinos alcanza frecuentemente una crueldad asombrosa, siempre matizada por la mirada comprensiva y hasta tierna del autor dentro del pesimismo con que contempla el mundo en que vivimos, el que vivieron los picaros de La marrana y el niño republicano, y el que vivirán aquellos a quienes sorprenda el fin del mundo o el Apocalipsis, ya sea en Londres, en París o en el Cielo de España.

Rodaje en Patio de la Casa de los Tovarra (Liétor).